**Dios no solo habita el corazón.
Habita todo lo que soy.**
Aunque la Navidad avanza en el calendario,
el alma todavía permanece en espera.
Seguimos en Adviento.
Porque Adviento no es una fecha,
es una disposición interior.
La promesa se cumplió.
El Niño nació.
La Luz llegó al mundo.
Pero Dios no quiso habitar solo un lugar.
No eligió únicamente el corazón.
Eligió todo.
La mente que piensa y se cansa.
El cuerpo que respira.
Los procesos interiores que no siempre entendemos.
Lo que somos… incluso cuando no sabemos nombrarlo.
Dios no solo habita el corazón.
Habita todo lo que soy.
Por eso, este enero no comenzamos corriendo,
sino habitándonos.
No buscando sentir más,
sino integrar más.
Que también mis pensamientos aprendan a orar.
Que mi respiración se vuelva confianza.
Que mi cuerpo deje de ser solo un vehículo
y se reconozca templo.
La esperanza no es una idea.
Es una Presencia que se queda.
Y hoy, 6 de enero, seguimos la Luz de Belén,
no para llegar rápido,
sino para permanecer en ella.
🕯️ Oración breve
Señor,
enséñame a no dividirme.
A no dejar partes fuera de Ti.
Habita mis pensamientos,
mi cuerpo, mi silencio.
Que todo lo que soy, ore.
Amén.
Para Reflexionar:
¿En qué partes de mí dejo entrar a Dios… y en cuáles todavía no?
¿Qué zona de mi vida he separado de la oración sin darme cuenta?
¿Puedo creer que Dios también habita mis pensamientos cansados?
¿Qué pasaría si mi cuerpo dejara de ser solo un instrumento y se volviera templo?
¿Qué parte de mí necesita hoy ser habitada por la Luz?


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