Porque Dios sigue sembrando.
Todos los días.
La diferencia no está en la semilla.
Está en la tierra.
Y esa tierra somos nosotros.
Hay corazones endurecidos por las heridas.
Corazones distraídos por el ruido.
Corazones ahogados por las preocupaciones.
Y también hay corazones que, poco a poco, vuelven a abrirse.
Eso es lo hermoso de esta parábola.
Jesús no condena la tierra.
La describe.
Como diciendo:
"Mira tu corazón con sinceridad."
Quizá hoy no necesitas sembrar más.
Quizá necesitas preparar la tierra.
Soltar resentimientos.
Bajar el ruido.
Perdonar.
Descansar.
Volver a confiar.
Porque una semilla buena…
también necesita un corazón dispuesto.
🌿 PREGUNTAS PARA EL CORAZÓN
• ¿Qué está ocupando hoy más espacio en mi corazón?
• ¿Qué espinas necesito arrancar para dejar crecer la paz?
• ¿Qué preocupaciones están ahogando la Palabra en mí?
• ¿Estoy dejando que Dios siga sembrando en mi vida?
🙏 ORACIÓN
Señor,
prepara la tierra de mi corazón.
Quita aquello que la endurece.
Arranca las espinas del miedo, del orgullo y de la preocupación.
Hazme una tierra buena.
No perfecta.
Solo disponible.
Para que tu Palabra encuentre en mí un lugar donde crecer, dar fruto y transformar mi vida.
Amén.
"Dios nunca deja de sembrar. La pregunta es si mi corazón sigue dispuesto a recibir."


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