Orar en medio de la ansiedad
Cuando la ansiedad golpea el corazón, parece que todo se acelera: la respiración, los pensamientos, los miedos.
En esos momentos, la oración se convierte en refugio.
No es necesario tener palabras perfectas. Basta decir: “Señor, aquí estoy, calma mi interior”.
Él recibe incluso nuestros suspiros como oración.
La ansiedad no desaparece de inmediato, pero en la oración se abre un espacio de paz, donde aprendemos a confiar más que a controlar.
Allí descubrimos que no estamos solos: Dios carga con nosotros lo que sentimos demasiado pesado.
“Echen sobre Él todas sus preocupaciones, porque Él cuida de ustedes.” (1 Pedro 5,7)
🙏 Preguntas de reflexión
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¿Qué pensamientos me quitan la paz y puedo poner hoy en manos de Dios?
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¿Me atrevo a dejar que Él lleve lo que me pesa?
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¿Cómo cambia mi interior cuando oro en medio de la ansiedad?


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