Cuando el corazón se prepara para recibir
A pocos días de la Navidad, el corazón aprende algo nuevo:
no se trata de hacer más…
sino de preparar espacio.
Espacio para el silencio.
Para la gratitud.
Para reconocer que Dios viene pequeño,
para que lo podamos acoger.
En el camino del Adviento hemos aprendido a esperar,
a confiar,
a ver florecer la esperanza.
Hoy, el paso es distinto:
disponernos a recibir.
La Navidad no comienza en las luces ni en los regalos.
Comienza en un corazón que se deja habitar.
En un “aquí estoy” sencillo,
como el de María.
En una confianza callada,
como la de José.
Tal vez no todo esté resuelto en tu vida.
Tal vez queden pendientes, preguntas, cansancio.
Y aun así, Dios quiere nacer ahí.
No cuando todo esté perfecto,
sino cuando el corazón se abre.
Hoy, detente un momento.
Respira.
Mira tu interior y pregúntate:
¿qué necesito soltar para hacerle lugar al Niño?
Porque la Navidad no es un recuerdo…
es una presencia que quiere nacer hoy.
Hazle espacio.
El Amor ya viene.
🌿 Oración
Señor, prepara mi corazón para recibirte.
Enséñame a hacer silencio y a abrirme a tu presencia.
Que en mí encuentres un hogar.
Amén.
✨ Preguntas de reflexión
¿Qué me impide hoy hacer espacio a Dios?
¿Qué necesito soltar para recibir al Niño Jesús?
¿Cómo puedo vivir este día con un corazón más disponible?


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