Cuando la esperanza ya está a punto de nac
Hay un silencio distinto cuando algo está por nacer.
No es vacío…
es espera llena.
Así llega el cuarto Domingo de Adviento:
cuando la esperanza ya no solo florece,
ya está a punto de hacerse vida.
El corazón lo presiente.
Dios está cerca.
Muy cerca.
La Palabra nos presenta hoy a María,
una joven sencilla que se deja sorprender por Dios.
No entiende todo,
pero confía.
No controla,
pero se entrega.
Y responde con una frase que cambia la historia:
“He aquí la esclava del Señor;
hágase en mí según tu palabra.”
(Lc 1,38)
Ahí, en ese sí,
la esperanza deja de ser promesa
y comienza a latir como vida.
Adviento nos ha llevado paso a paso:
de la chispa,
al florecer,
a la confianza…
y hoy nos invita a abrir el corazón para recibir.
Tal vez tu vida también esté en ese punto:
no todo está resuelto,
pero algo nuevo está por nacer.
Una reconciliación.
Una decisión.
Una paz más profunda.
Una fe más sencilla.
Hoy no se nos pide entenderlo todo.
Solo decir con María:
“Aquí estoy.”
Porque cuando el corazón se abre,
Dios hace morada.
Y cuando Dios habita,
la esperanza se vuelve vida.
El Niño Dios ya está por llegar.
Hazle espacio en tu corazón
🌿 Oración
Señor, como María, quiero decirte hoy:
Aquí estoy.
Haz en mí tu obra.
Prepara mi corazón para recibirte.
Amén.
✨ Preguntas de reflexión
¿Qué está por nacer hoy en mi vida?
¿Dónde me cuesta decirle a Dios: “Aquí estoy”?
¿Qué espacio necesito preparar en mi corazón para recibir al Niño Jesús?


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