domingo, 31 de agosto de 2025

 

El silencio que abraza

La oración no siempre necesita palabras.
A veces basta con guardar silencio y dejar que Dios hable en lo profundo.

El silencio es como el respiro del alma:
– calma la mente,
– aquieta los temores,
– y abre espacio para el abrazo de Dios.

En ese instante sin ruido, tu corazón se vuelve santuario.
Y aunque nada externo cambie, tú cambias por dentro:
te descubres sostenido, amado, protegido.

“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.” (Sal 46:10)

🙏 Para meditar hoy

  • ¿Qué me dice Dios cuando me atrevo a callar?

  • ¿Puedo recibir su abrazo aunque mis pensamientos estén agitados?

  • ¿Qué minuto de mi día puedo regalarle a Él en silencio?

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