Cuando confiar duele
Confiar en Dios suena sencillo cuando todo va bien.
Pero hay momentos en que la fe duele,
porque confiar implica no tener el control,
esperar sin saber, creer sin ver, amar sin garantías.
A veces el alma clama respuestas,
y Dios guarda silencio…
No porque no escuche, sino porque está obrando en el silencio.
La confianza profunda no es pasividad;
es movimiento interior,
es rendirse sin rendirse,
es decirle a Dios: “aunque no entiendo, sigo aquí.”
“Confía en el Señor de todo corazón,
y no te apoyes en tu propia inteligencia;
reconócelo en todos tus caminos,
y Él allanará tus sendas.”
(Proverbios 3, 5-6)
Cuando confiar duele, recuerda:
la fe no evita el dolor,
pero le da un sentido.
Y ese sentido sostiene el alma hasta que amanece. 🌅
🙏 Oración
Señor, enséñame a confiar incluso cuando no entiendo.
A entregarte lo que no puedo cambiar,
y a descansar en tu voluntad, no en la mía.
Dame paz cuando mi corazón se impaciente,
y fe cuando el miedo quiera dominarme.
Tómame de la mano y llévame por tu senda de confianza.
Amén. 💛
💭 Preguntas para la reflexión
-
¿Qué parte de mi vida me cuesta soltar en manos de Dios?
-
¿Confío solo cuando las cosas salen como espero?
-
¿Cómo puedo fortalecer mi fe cuando Dios guarda silencio?
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