domingo, 25 de enero de 2026

 Hay momentos en los que el camino se vuelve monte.

No hay ruido,

no hay respuestas rápidas,

no hay multitudes.

Solo silencio, cansancio…

y una pregunta viva por dentro.

El Sinaí no fue un lugar cómodo.

Fue un lugar de encuentro.

Ahí Dios no entretuvo: reveló.

No exigió: acompañó.

Quizá este también sea mi Sinaí.

No para correr,

sino para escuchar.

No para decidirlo todo,

sino para permanecer.

Aquí estoy.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Ve ligero… pero lleva paz

Jesús envía a sus discípulos con una indicación muy clara: “Vayan y proclamen que el Reino de los cielos está cerca.” Pero no los manda carg...

Vistas a la página totales