Habitar el cuerpo
El cuerpo no es un estorbo en el camino espiritual.
Es el lugar donde Dios decidió habitar.
Aquí siento.
Aquí me canso.
Aquí me duele.
Aquí amo.
Y aquí también Dios me espera.
A veces quiero ir rápido al alma,
a la oración,
a lo espiritual…
pero olvido que Dios no me creó a pedazos.
El cuerpo guarda mi historia.
Mis miedos.
Mis caídas.
Mis renacimientos.
Por eso, volver al cuerpo
es volver a casa.
Aquí me reconozco
hijo amado.
Aquí comienzo de nuevo.
Reflexionar en Silencio...


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