domingo, 1 de febrero de 2026

Dios transforna el corazon

 Dichosos los de corazón abierto


Jesús no proclama felices

a los que lo tienen todo claro,

sino a los que no han cerrado el corazón.

Dichosos los pobres de espíritu,

los que lloran,

los que tienen hambre y sed de justicia,

los misericordiosos.

No porque el dolor sea bueno,

sino porque ahí Dios puede entrar.

Las Bienaventuranzas

no son una meta que alcanzar,

son una manera de vivir

con el corazón abierto

en medio de la realidad.

Quizá no todo esté resuelto,

pero si el corazón permanece disponible,

el Reino ya está cerca.

(Mateo 5, 1–12)

Las Bienaventuranzas no describen una vida perfecta.

Describen un corazón disponible.

Un corazón herido,

cuando permanece abierto,

se vuelve lugar del Reino.


🙏 Oración

Señor Jesús,

hoy me presento ante Ti

con el corazón tal como está.

No vengo a aparentar fortaleza,

vengo con mis pobrezas,

mis lágrimas,

mi hambre de sentido

y mi deseo de amar mejor.

Haz mi corazón sencillo,

manso,

capaz de compasión.

Que no se cierre ante el dolor

ni ante la vida,

y que en medio de todo

permanezca abierto a tu Reino.

Amén.


🌱 Preguntas para la reflexión

¿Qué bienaventuranza toca hoy más mi corazón?

¿En qué momento de mi vida he sentido que el dolor me abrió, en vez de cerrarme?

¿Qué parte de mi corazón necesita hoy ser suavizada y sanada por Dios?

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