Salmo 51, 12
“Crea en mí, oh Dios, un corazón puro.”
No siempre el corazón necesita fuerza.
A veces necesita limpieza.
Hay pensamientos que se acumulan.
Comparaciones.
Desánimos.
Ansiedades silenciosas.
Y sin darnos cuenta, el corazón se ensucia de ruido.
Hoy no pido grandeza.
Pido pureza.
Un corazón puro no es perfecto.
Es un corazón que vuelve a su fuente.
Que reconoce cuando se desordena.
Que sabe pedir ayuda.
Que no se resigna a endurecerse.
El corazón que se deja purificar
vuelve a latir con claridad.
2️⃣ ORACIÓN
Señor,
si algo en mí se ha mezclado,
límpialo.
Si algo se ha endurecido,
abrándalo.
Si algo se ha confundido,
ordénalo.
No quiero un corazón fuerte.
Quiero un corazón claro.
Crea en mí un corazón puro.
Amén.
3️⃣ PREGUNTAS DE REFLEXIÓN
¿Qué está nublando hoy mi corazón?
¿Qué necesito soltar para volver a la claridad?
¿Estoy dispuesto a dejar que Dios me purifique?


No hay comentarios.:
Publicar un comentario