Gálatas 6, 9
“No nos cansemos de hacer el bien, porque a su tiempo cosecharemos.”
Sembrar no es lo mismo que cosechar.
Y el corazón que ama aprende esa diferencia.
Hay días en que parece que nadie escucha.
Que nadie comenta.
Que nadie responde.
Pero el bien sembrado no desaparece.
Se hunde en la tierra invisible del alma.
La semilla no grita cuando germina.
Crece en silencio.
Hoy el corazón no mide resultados.
Solo permanece fiel.
Y Dios, que ve lo oculto,
es quien guarda la cosecha.
2️⃣ ORACIÓN
Señor,
cuando no veo frutos,
enséñame a confiar.
Cuando el silencio me haga dudar,
recuérdame que sembrar es suficiente.
Que mi corazón no se canse de hacer el bien.
Que no mida por aplausos lo que nació como misión.
Tú ves lo invisible.
Eso me basta.
Amén.
3️⃣ PREGUNTAS DE REFLEXIÓN
¿Dónde estoy sembrando sin ver resultados?
¿Qué parte de mí necesita confiar más que medir?
¿Estoy dispuesto a seguir haciendo el bien aunque no reciba respuesta?


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