Los discípulos estaban encerrados.
Con miedo.
Con dudas.
Con el corazón herido.
Habían visto morir a Jesús…
y con Él, parecía que también había muerto la esperanza.
Y entonces, en medio de ese encierro,
Jesús se hace presente.
No rompe la puerta.
No obliga.
No grita.
Simplemente entra…
y dice:
“La paz esté con ustedes.”
(Jn 20,19)
Y todo cambia.
Porque la resurrección no es solo un hecho que ocurrió hace dos mil años.
Es una experiencia.
Es cuando Cristo entra en tus espacios cerrados.
En tus miedos.
En tus heridas.
En tus dudas.
Y no te reclama…
te ofrece paz.
Tomás no estaba ahí.
Y cuando escucha, duda.
Quiere ver.
Quiere tocar.
Quiere comprobar.
Y Jesús no lo rechaza.
Regresa por él.
Porque Dios no se aleja de quien duda…
se acerca.
“No seas incrédulo, sino creyente.”
(Jn 20,27)
Hoy también nosotros vivimos momentos así.
Momentos donde creemos…
y momentos donde dudamos.
Donde confiamos…
y momentos donde nos cerramos.
Pero la buena noticia de Pascua es esta:
👉 Cristo sigue entrando,
aun cuando las puertas están cerradas.
👉 Sigue hablando de paz,
aun cuando el corazón está inquieto.
👉 Sigue mostrando sus heridas,
para que entiendas que el dolor no fue el final.
La resurrección no elimina la herida.
La transforma.
🌿 Para reflexionar y orar: escribe en un cuaderno especial todo lo que resuene en tu corazon.
• ¿Qué puertas tengo cerradas hoy en mi vida?
• ¿En qué área sigo viviendo con miedo?
• ¿Me cuesta creer cuando no veo?
• ¿Estoy dispuesto a dejar que Cristo entre en mi interior?
• ¿Qué significa para mí hoy que Jesús esté vivo?
🙏 Oración
Señor Jesús,
hoy vengo con mis dudas,
con mis miedos
y con mis puertas cerradas.
A veces creo…
y a veces me cuesta.
Pero hoy quiero abrirme.
Entra en mi vida.
Háblame de paz.
Toca mi interior.
Y enséñame a confiar,
incluso cuando no veo.
Que tu luz venza mis sombras,
y que tu presencia transforme mi corazón.
Amén.
🔥
“Cristo vive… y quiere entrar también en lo que hoy tienes cerrado.”


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