Hay momentos
en los que sentimos que ya no podemos más.
El cansancio pesa.
La incertidumbre inquieta.
Y el corazón comienza a pensar
que está solo.
Pero el salmo de hoy recuerda algo profundamente hermoso:
“Señor, tu derecha me salva.”
No dice: mi fuerza me sostiene.
No dice: yo puedo con todo.
Dice:
Tú me sostienes.
Y quizá eso es lo que más olvidamos.
Que muchas veces hemos llegado hasta aquí…
no solo por nosotros.
Hubo una mano invisible.
Una presencia.
Un amor sosteniendo incluso cuando no lo veíamos.
El salmista también dice:
“Cuando te invoqué, me escuchaste.”
Y eso cambia todo.
Porque entonces la oración
deja de ser un ritual…
y se convierte en encuentro.
Tal vez hoy no tienes todas las respuestas.
Pero sigues aquí.
Respirando.
Caminando.
Intentándolo una vez más.
Y quizá eso también es prueba
de que Dios no te ha soltado.
🌿 PREGUNTAS DE REFLEXIÓN
• ¿Qué momentos de mi vida he logrado atravesar sostenido por Dios?
• ¿Qué cargas estoy intentando sostener solo?
• ¿Hace cuánto no reconozco que también necesito ayuda?
• ¿Puedo creer que Dios sigue acompañándome hoy?
ORACIÓN
Señor,
a veces olvido
que no camino solo.
Me acostumbro a resistir,
a cargar,
a intentar resolverlo todo.
Pero hoy quiero detenerme
y reconocer…
que muchas veces
tu mano me sostuvo
cuando pensé que ya no podía.
Gracias por no soltarme.
Y aunque haya días
en que no entiendo el camino…
hazme confiar
en que sigues conmigo.
Amén.
“Quizá no has llegado hasta aquí solo.”


No hay comentarios.:
Publicar un comentario