Hay cansancios que no se curan durmiendo.
Hay vacíos que no se llenan comprando.
Hay heridas que no desaparecen ocupándose más.
Porque no toda hambre es hambre de comida.
A veces tenemos hambre de paz.
Hambre de sentido.
Hambre de descanso.
Hambre de amor.
Por eso las palabras de Jesús siguen siendo tan actuales:
"Yo soy el pan vivo bajado del cielo."
(Jn 6,51)
Jesús no habla solamente de alimento.
Habla de vida.
Porque todos nos alimentamos de algo.
De pensamientos.
De preocupaciones.
De noticias.
De recuerdos.
De miedos.
O de esperanza.
Y con el tiempo, aquello de lo que nos alimentamos termina formando nuestro interior.
Por eso vale la pena preguntarnos:
¿Qué está alimentando mi corazón hoy?
¿La ansiedad?
¿La exigencia?
¿La culpa?
¿O la presencia de Dios?
Porque el alma también necesita alimento.
Y cuando dejamos de nutrirla, comenzamos a sentirnos vacíos, aunque aparentemente todo esté bien.
Jesús se ofrece como pan.
Como alimento.
Como presencia.
Como fuerza para seguir caminando.
Y quizá hoy, más que respuestas, más que soluciones, más que explicaciones...
tu corazón necesite alimento.
🌿 PREGUNTAS DE REFLEXIÓN
• ¿De qué estoy alimentando mi interior últimamente?
• ¿Qué cosas fortalecen mi paz?
• ¿Qué cosas me vacían?
• ¿Hace cuánto no alimento mi alma conscientemente?
🙏 ORACIÓN
Señor,
hay momentos en los que mi corazón se siente cansado.
Busco llenarme de muchas cosas y aun así sigo sintiendo vacío.
Hoy quiero acercarme a Ti.
Aliméntame con tu paz.
Con tu presencia.
Con tu amor.
Hazme reconocer aquello que nutre mi alma y aquello que la desgasta.
Y enséñame a buscar en Ti el alimento que realmente permanece.
Amén.
"El corazón también tiene hambre"


No hay comentarios.:
Publicar un comentario