Todos hemos experimentado pérdidas.
Personas que se fueron.
Sueños que no se cumplieron.
Puertas que se cerraron.
Momentos en los que sentimos que hasta Dios guardaba silencio.
Y, sin embargo, San Pablo hace una afirmación que cambia la perspectiva:
"¿Quién podrá separarnos del amor de Cristo?"
No pregunta porque dude.
Pregunta porque conoce la respuesta.
Ni el sufrimiento.
Ni la angustia.
Ni el miedo.
Ni las caídas.
Ni siquiera nuestros días más oscuros.
Nada podrá separarnos del amor de Dios.
A veces pensamos que, cuando fallamos, Dios se aleja.
Que cuando dejamos de orar, Él deja de buscarnos.
Que cuando el corazón se enfría, su amor también disminuye.
Pero el amor de Dios no depende de nuestro estado de ánimo.
Permanece.
Nos espera.
Nos sostiene incluso cuando nosotros mismos sentimos que ya no podemos sostenernos.
Quizá hoy no necesitas hacer un gran esfuerzo.
Quizá solo necesitas recordar que hay un amor que nunca dejó de estar contigo.
Y descansar en esa certeza.
🌿 PREGUNTAS PARA EL CORAZÓN
¿Qué situación me ha hecho dudar del amor de Dios?
¿Estoy viviendo desde el miedo o desde la confianza?
¿Qué necesito entregar hoy para descansar en Él?
¿Qué significa para mí creer que nada puede separarme de su amor?
🙏 ORACIÓN
Señor,
cuando las circunstancias me hagan pensar que estoy solo, recuérdame que tu amor permanece.
Cuando el miedo quiera ocupar mi corazón, hazme descansar en tu presencia.
Que no sean mis emociones las que definan quién eres, sino tu Palabra la que sostenga mi esperanza.
Ayúdame a vivir con la certeza de que nada, absolutamente nada, podrá separarme de tu amor.
Amén.
"Cuando todo cambia, el amor de Dios permanece."


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