Cuando no hay palabras: orar con el corazón roto"
A veces no salen palabras.
El dolor pesa tanto que no hay forma de explicarlo.
Ni siquiera a Dios.
Solo hay silencio.
Un suspiro.
Una lágrima que cae.
Una presencia que se desea… pero que a veces parece lejana.
Y aún así, eso también es oración.
Dios no espera discursos.
Dios no se ofende por tu dolor.
Dios no exige que hables.
Él sabe.
Sabe que tu alma gime incluso cuando tu boca calla.
Sabe que tu corazón lo busca incluso si tú no sabes cómo encontrarlo.
La oración más pura, muchas veces, es la que no se dice…
pero se entrega con un corazón roto.
“El Señor está cerca de los que tienen el corazón quebrantado…”
— Salmo 34:18
Reflexión para tu alma:
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¿Le has ofrecido a Dios tu dolor tal como es?
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¿Y si hoy no oras con palabras… sino con tu llanto?

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