Hoy no llegué tranquila.
Hoy me ganó la ansiedad.
Quise detenerme,
quise respirar,
quise conectar…
pero el cuerpo iba más rápido que el alma.
Y entonces entendí algo sencillo:
orar no siempre es estar en paz,
a veces es volver a Dios tal como estoy.
Con el nudo en el pecho.
Con la respiración corta.
Con el corazón inquieto.
Hoy mi oración fue solo esta:
“Señor, aquí estoy.
No puedo más… pero no me voy.”
Y eso bastó.
🙏 ORACIÓN
Señor,
cuando la ansiedad me gana,
no me sueltes.
Enséñame a volver
aunque sea temblando.
Amén.
Reflexión
¿Cómo oras cuando no estás en calma?
¿Te permites presentarte así ante Dios?
¿Qué pasaría si hoy solo volvieras… sin exigirte nada?


No hay comentarios.:
Publicar un comentario