Lo que viene mañana no niega la ansiedad, la atraviesa y la ordena desde el centro.
Ayer no estaba en calma.
Hoy no es que todo haya cambiado.
El mundo sigue igual:
las incomprensiones,
las puertas que hay que tocar,
la falta de recursos
—que a veces solo es espera con otro nombre—
quiero decir con esta frase: No siempre lo que llamamos falta, es vacío.
No siempre lo que sentimos como escasez, es ausencia.
Lo que sentimos como soledad es sin sentido.
A veces:
no es carencia, es proceso
no es abandono, es tiempo
no es “no hay”, es “todavía no”
La espera duele porque:
no controla
no acelera
no garantiza
Pero no es pasiva.
Es un lugar donde:
algo se está gestando
algo se está ordenando
algo se está preparando
aunque no lo veamos.
Pero algo se reacomoda cuando vuelvo al centro.
Dios no está fuera de todo esto.
Está en cada momento.
En cada paso incierto.
En cada diálogo sincero con Jesús.
Cuando oro…
cuando hablo con Él sin máscaras,
la paz no hace ruido,
se acomoda en el alma.
Y entonces todo lo demás
se vuelve relativo,
pasajero,
efímero.
Dios está obrando en silencio.
🙏 ORACIÓN
Jesús,
en medio de lo que no entiendo
y de lo que aún no llega,
elijo volver a Ti.
Sé mi centro.
Ordena mi interior.
Y que tu paz
ponga cada cosa en su lugar.
Amén.
Preguntas para reflexionar:
Cuando todo afuera se mueve…
¿qué haces tú para regresar al centro?
¿Desde dónde estás viviendo hoy:
desde el ruido o desde la Presencia?
¿Qué te ayuda a recordar
que Dios está aquí,
aun cuando nada parece resuelto?
Si hoy no puedes con todo,
¿podrías al menos volver?


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