Hay momentos en los que creemos que tenemos que sostenerlo todo.
Decidir todo.
Controlar todo.
Resolver todo.
Y el corazón se cansa.
Porque no fue creado para ser jefe absoluto de su propia vida.
Fue creado para ser guiado.
Jesús no vino a quitarte libertad.
Vino a enseñarte a confiar.
“Busquen primero el Reino de Dios…” (Mt 6,33)
Buscar primero no es una frase bonita.
Es una decisión concreta.
Es decir:
Señor, Tú primero.
Tú decides.
Tú conduces.
Tú lideras.
Cerrar febrero no es cerrar un mes.
Es revisar quién está llevando el timón.
Si soy yo, hay ansiedad.
Si es Él, hay paz.
Invitar a Dios a liderar no es perder control.
Es encontrar dirección.
ORACIÓN
Señor,
he intentado dirigir mi vida
con mis fuerzas,
con mis miedos,
con mis cálculos.
Hoy te entrego el liderazgo.
Conduce Tú.
Ordena Tú.
Habla Tú.
Que mi corazón no sea impulsivo,
ni temeroso,
ni autosuficiente.
Que sea dócil.
Que cada latido diga:
Aquí estás Tú.
Amén.
PREGUNTAS DE REFLEXIÓN
¿Qué áreas de mi vida sigo intentando controlar?
¿Confío realmente en la voluntad de Dios o solo cuando coincide con la mía?
¿Qué pasaría si hoy le entrego una decisión concreta?
¿Mi corazón vive en tensión o en abandono confiado?
Cierre
Febrero termina.
Pero el camino continúa.
Marzo se acerca.
Y el desierto no será vacío…
será guiado.


No hay comentarios.:
Publicar un comentario