Jesús no habla de hacer más,
habla de ser.
Ser sal.
Ser luz.
La sal no se ve,
pero da sentido.
La luz no se impone,
simplemente ilumina.
Así es el corazón
cuando permanece vivo.
No necesita ruido,
no necesita protagonismo,
no necesita explicarse.
Un corazón habitado por Dios
da sabor a lo cotidiano
y claridad en medio de la confusión.
La sal actúa desde dentro.
La luz se enciende sin esfuerzo.
Cuando el corazón no se apaga,
la vida misma se vuelve testimonio.
2️⃣ ORACIÓN
Señor Jesús,
no quiero esconder lo que Tú has puesto en mí.
Haz mi corazón sencillo,
capaz de dar sabor
y de iluminar sin imponerse.
Que no pierda la sal
cuando me canso.
Que no apague la luz
cuando tengo miedo.
Quédate en mi corazón
para que, sin darme cuenta,
mi vida hable de Ti.
Amén.
3️⃣ PREGUNTAS DE REFLEXIÓN
¿Dónde siento que mi corazón ha perdido sabor o entusiasmo?
¿En qué situaciones me cuesta dejar que la luz se note?
¿Qué gesto pequeño puede hoy dar sabor o luz a mi en entorno??


No hay comentarios.:
Publicar un comentario