El aliento de Dios
📖 Palabra: Génesis 2,7
“Entonces el Señor Dios formó al hombre del polvo de la tierra y sopló en su nariz aliento de vida.”
Antes de que el corazón amara,
antes de que el hombre caminara,
Dios hizo algo primero:
Sopló.
El primer regalo no fue una tarea.
Fue aliento.
Respirar es tan cotidiano
que olvidamos su origen.
Cada respiración es un recuerdo silencioso
de que la vida no nace de nosotros.
Nace de Dios.
En el desierto,
cuando el ruido baja
y las distracciones se apagan,
el alma vuelve a escuchar algo simple:
su propia respiración.
Y en ese ritmo sencillo
descubre algo profundo:
todavía vive
porque Dios sigue soplando vida.
ORACIÓN
Señor,
gracias por el aire que entra y sale
sin que yo lo pida.
Gracias por cada respiración
que sostiene mi vida.
Sopla hoy de nuevo sobre mí
tu Espíritu.
Que mi respiración se vuelva oración
y que cada aliento recuerde
que vivo porque Tú me sostienes.
Amén.
PREGUNTAS DE REFLEXIÓN
¿Hace cuánto no respiro con conciencia delante de Dios?
¿Qué parte de mi vida necesita hoy un nuevo aliento?
¿Estoy viviendo desde la prisa o desde la respiración?
¿Qué parte de tu vida necesita hoy un nuevo aliento de Dios?
Si este mensaje tocó tu corazón, compártelo con alguien que también pueda necesitarlo


No hay comentarios.:
Publicar un comentario