Hay muchas voces.
Todo el tiempo.
Opiniones.
Pensamientos.
Miedos.
Recuerdos.
Y entre todo eso…
una voz distinta.
Jesús lo dice:
“Mis ovejas escuchan mi voz.”
(Juan 10)
No dice que no haya otras voces.
Dice que hay una…
que puedes reconocer.
Pero para eso, necesitas algo que hoy casi no hacemos:
Detenerte.
Porque cuando todo es ruido…
no distingues.
Cuando todo es prisa…
no escuchas.
Y entonces terminas siguiendo cualquier cosa.
Lo que sientes.
Lo que temes.
Lo que otros dicen.
Pero no todo lo que escuchas…
viene de Dios.
La voz de Jesús no confunde.
No presiona.
No inquieta sin sentido.
Guía.
Sostiene.
Da paz… incluso en medio de todo.
Y hay algo más profundo aún:
“Yo he venido para que tengan vida… y la tengan en abundancia.”
No una vida a medias.
No una vida cargada de miedo.
No una vida sobreviviendo.
Una vida llena.
Pero esa vida no se encuentra en el ruido.
Se encuentra cuando reconoces su voz…
y decides seguirla.
Tal vez hoy no necesitas más respuestas.
Tal vez necesitas aprender a escuchar.
🌿 PREGUNTAS DE REFLEXIÓN para Orar..Toma tu Cuaderno Espiritual (has tus anotaciones)
• ¿Qué voces estoy escuchando más en mi día a día?
• ¿Cómo reconozco la voz de Dios en mi vida?
• ¿Estoy viviendo desde el ruido… o desde la guía interior?
• ¿Qué necesito callar para poder escuchar?
🙏 ORACIÓN
Señor,
hay muchas voces dentro de mí.
Pensamientos, miedos, dudas…
Y a veces no sé cuál seguir.
Hoy quiero hacer silencio.
Aprender a reconocer tu voz.
Esa que guía, que sostiene, que da paz.
Enséñame a escucharte…
y a confiar en lo que me dices.
Amén.
“No todo lo que escuchas… es la voz que debes seguir.”


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